Nombres
Filed Under (La cosecha de Samhein) by jacotrina on 28-06-2009
Hace unos días, en un comentario en este mismo blog, me preguntaban por el origen de la palabra “Rocavarancolia” y aunque ya contesté ahí he pensado que sería oportuno dedicar una entrada no sólo al origen del nombre de la ciudad sino al de otros personajes y localizaciones.
El nombre de la ciudad salió solo. Fue uno de esos instantes de inspiración que quedan para el recuerdo. Estaba escribiendo la escena en la que Hector se despierta y, tras toparse con un extraño sentado en su escritorio, le pregunta quién es y cómo ha llegado hasta ahí. El desconocido contesta: “Me llamo Denestor Tul, demiurgo de Rocavarancolia y custodio de Altabajatorre”. Me salió así, a la primera, ni siquiera lo pensé, simplemente lo escribí: “Demiurgo de Rocavarancolia y custodio de Altabajatorre”; en ese instante no tenía ni idea de qué demonios era eso de “Altabajatorre”, lo que sí sabía era que la ciudad ya tenía nombre, uno tan extraño que me costó trabajo acostumbrarme a él, de hecho cada dos por tres tenía que retroceder hasta esa escena en particular para ver cómo se escribía. Lo curioso del tema es que si le echáis un vistazo a ese capítulo os daréis cuenta de que ese momento en concreto ha desaparecido, lo borré en las últimas correcciones.
No todos los nombres fueron fruto de una repentina inspiración. El que me costó más trabajo encontrar fue el de la catedral roja, el horrible edificio de las afueras de la ciudad que será una pieza clave en el desarrollo futuro de la historia. Quería que compartiera la misma raíz que Rocavarancolia y tuve que hacer muchas pruebas y combinaciones hasta dar con el nombre definitivo: Rocavaragálago.
El resto de los nombres fue más sencillo, tanto de los lugares que aparecen o se mencionan en la obra como de los personajes protagonistas y secundarios; por norma general no suelo tardar mucho en dar con ellos. Por poner algún ejemplo os hablaré de la elección del nombre del protagonista: quería que tuviera resonancias heroicas, míticas y, tras sopesar varias opciones, me decanté por Héctor, uno de los héroes de la guerra de Troya. Como curiosidad en las primeras versiones de la novela, Héctor conservaba el acento, hasta que, durante la corrección final, me señalaron que era muy raro que el nombre de un chaval americano lo llevara. De ahí pasó a ser Hector y su hermana Sara se ganó una hache al final: Sarah.

Toca reportajes fotográficos variados. En concreto de la presentación de La cosecha de Samhein en la Feria del Libro de Madrid, de la que tuvo lugar en Santander este mismo lunes y unas cuantas fotografías donde podemos ver al libro bien dispuesto en varias librerías. 













