De correcciones.

Filed Under (La cosecha de Samhein) by jacotrina on 17-06-2009

La corrección para mí es un proceso tan fundamental en la creación literaria como la propia escritura. Imagino que habrá escritores capaces de conseguir que sus primeras versiones sean las definitivas, pero de haberlos deben ser una minoría, y unos genios, añado. Yo necesito corregir una y otra vez lo que escribo hasta que quedo completamente satisfecho con ello. Tenéis mi permiso para llamarme obsesivo y paranoico.

Corrijo mientras escribo, algo que me han aconsejado no hacer porque ralentiza mi trabajo, pero no puedo evitarlo, me resulta cómodo hacerlo, me mete más en la historia, por así decirlo, aunque a veces, como he dicho en alguna ocasión, tenga la impresión de que en vez de estar escribiendo un párrafo lo estoy esculpiendo. Cada cierto tiempo corrijo lo que he escrito en los días anteriores y luego, más adelante, hago correcciones generales de grandes segmentos de acción. Luego entro en bloque. Ahora mismo, por poner un ejemplo, estoy con la que ya es la segunda corrección en profundidad del libro segundo, en ella pienso aligerar el texto, cortar todo lo que yo considere que es prescindible y que poco le puede interesar al lector, subsanar errores de lógica, pulir la escritura…

Esta corrección no será la definitiva. Una vez la tenga terminada, la nueva versión irá a manos de Alfaguara y allí la leerán y me harán llegar sus comentarios. Luego entraré en la tercera corrección que todavía no será la definitiva, pero casi, esa llegará cuando el corrector de estilo de la editorial  la repase y arregle todos los desmanes ortográficos que yo puede haber cometido.

He hecho un poco de arqueología en mi disco duro y he encontrado una de las primeras versiones del párrafo que en aquel entonces abría la novela (luego decidí incluir un prólogo antes de ese primer capítulo) Aquí lo tenéis, junto al párrafo definitivo que se puede leer en el libro. Existe la posibilidad de que a alguien le guste más esa primera versión que la que acabo siendo publicada, pero de ser así: ¡Ni se os ocurra decírmelo!

Primera versión:

Era la última noche de Octubre y una inmensa luna llena de color naranja flotaba en el cielo como un globo encantado. Pasaban ya las doce y el silencio se iba imponiendo en lo que hasta entonces había sido una noche de continua escandalera. Casi todos los niños estaban ya de regreso en sus hogares, pero aún se podía ver a algunos caminando por las calles nevadas, disfrazados de magos, vampiros y trasgos, atragantados de risa y caramelos. Las arañas y esqueletos de plástico que adornaban las fachadas de las casas se mecían al viento que todavía arrastraba algún que otro copo de nieve. En las ventanas espiaban las calabazas con sus sonrisas torcidas y sus luminosos ojos abiertos de par en par. Era la víspera de todos los santos, la noche en que la magia está más cerca que nunca del mundo y todo, absolutamente todo, puede suceder.

Versión definitiva:

Era la víspera de Todos los Santos, la última noche de octubre, y una inmensa luna llena flotaba pálida y alta en el cielo. Pasaba la medianoche y el silencio se iba imponiendo a lo que había sido una noche de continuo escándalo. La mayoría de los niños estaban ya de regreso en sus hogares, pero aún se podía ver a algunos rezagados caminando por las calles nevadas, disfrazados de magos, vampiros y trasgos. Las arañas y esqueletos que adornaban las fachadas de las casas se mecían al viento, que todavía arrastraba consigo algún copo de nieve. En las ventanas espiaban las calabazas con sus sonrisas retorcidas y sus macabros ojos abiertos de par en par.

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